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Jardinería: una labor familiar y un goce para los niños.

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Muchos de nosotros recordamos con nostalgia cuando éramos pequeños y podíamos salir a jugar con los amigos del barrio, con la ropa llena de tierra, manchas de pasto en nuestras rodillas y la cara sucia, siendo nuestra única preocupación: “el reto de nuestros padres al llegar a la casa”, pero en el fondo, esos fueron nuestros recuerdos más felices.

Bueno, esto es algo que hoy en día nuestros niños no lo pueden vivir con la misma libertad que nosotros, ya que como bien sabemos…nuestras realidades han cambiado. Sin embargo, te tengo una buena noticia querido lector, no todo está perdido. Nosotros podemos hacer el cambio en nuestra realidad inmediata y ofrecer este contacto con la tierra, plantas e insectos a nuestros niños desde la comodidad de nuestra casa o departamento.

En mi instagram @monolavanda te muestro cómo puedes convertir una terraza o un pequeño espacio de tu hogar, en un oasis en medio de la ciudad. Un espacio que hoy, puedes crear con tu familia desde cero, siendo esta una gran oportunidad y herramienta para el desarrollo físico y emocional de tu hijo/a.

¿Sabes cómo afecta la jardinería al desarrollo de los niños?

  1. El beneficio más importante que encontraremos, será la sensación de libertad que experimentarán nuestros niños al ser uno con la tierra, mezclándola con agua, cambiándola de macetero a macetero, poniendo a prueba todos sus sentidos y más aún…haciéndolo con el permiso y la validación de los padres, imagina la dicha de tu hijo al jugar con tierra junto a ti, te aseguro que ese día será parte de sus recuerdos más felices.
  2. Jugar con tierra, agua, ramas, hojas, piedras y uno que otro insecto, beneficia directamente al desarrollo de su motricidad fina y gruesa. Otorgándole además, una profunda conciencia del crecimiento de todo su entorno natural, a partir de su propia experiencia y observación.
  3. Este punto es uno de los más difíciles de alcanzar, porque normalmente nosotros como adultos nos rendimos antes que los niños, y es el desarrollo de la paciencia. Roma no se construyó en un día… y los hábitos que desarrollan la responsabilidad y la paciencia tampoco lo hacen.
    La creación de hábitos tiene que ir de la mano con situaciones gratificantes para nuestros niños y para nosotros mismos, de este modo será más fácil para ellos adoptar la rutina. Por ejemplo, pueden salir juntos en la mañana a regar sus plantas en su terraza, ordenan la zona y pueden juntos en familia desayunar ahí observando sus logros.
  4. Por último, si planeas tener un huerto o jardín urbano en tu departamento o en el patio de tu casa, debemos
    recordar que el orden y la limpieza son importantes para la familia, enseñar a usar la escoba y la pala luego de un trasplante o una cosecha siempre será un gran aprendizaje para la vida de tus hijos y un alivio para ustedes, ya que podrán compartir las responsabilidades.
Material elaborado por Daniela Benavides, Educadora Párvulos.